miércoles, 17 de septiembre de 2025

Grande

Y que extremadamente valiente era amarlos.

Y cuanto dolor me ha costado tapar para llegar a lograrlo.

Y cuanto he tenido que perdonarlos.

(O cuanto rencor tuve que ocultar)

Realmente ni yo se cuanto me ha costado, no lo puedo dimensionar.

En esos recuerdos tan dolorosos, eras invisible para mi,

tapada por un monstruo mayor, mas atemorizante, 

paralizante, mas peligroso.

Aunque te veía todo el tiempo en mi mente, siempre presente,

nunca estuviste cuando te necesitaba de verdad,

cuando las lagrimas salían,

y los gritos invadían nuestra casa

¿Dónde te escondías?

¿Por qué la que quedaba en medio de la tormenta era yo?

¿Esta mal que me enoje que siempre hayas estado en resguardo?

a pesar de mi,

a pesar de mi cuerpo,

a pesar de mi amor,

¿Soy una mala persona por pensar asi?

O quizás debería dejar de mirar lo profundo de mi dolor,

para mirarlos a los ojos y decirles que aunque los amo, no puedo respetarlos,

(o quizás la palabra que estoy buscando, es perdonarlos)

decirles que me dejaron sola, que me hicieron sentir inservible, invisible

que crecí con miedo a expresarme, con ganas de escaparme lejos, 

 y de hecho lo hice, 

y aprendí que a varios kilómetros los golpes no duelen tanto.  

Pero esta vida llena de dolores es toda de ustedes, 

y responsabilizarlos quizás sea el primero de muchos pasos, 

¿Si ustedes eligieron esta vida para mi, entonces que vida elegiria yo?

¿Cuánto dolor mas estoy dispuesta a fingir que no existe para preservar el amor de personas que no me aman de forma sana?

¿Cuántas oportunidades estoy perdiendo por miedo a vivir una vida elegida por mi misma?

Ya les permití tomar demasiado de mi vida, mis logros, mi autoestima,

mi amor propio, mi propia voz, mis expectativas. 

Sigue sin ser una guerra digna de ganar cuando solo me siento perdedora a la sombra de sus errores. 

Errores que no son mi responsabilidad y nunca lo fueron.

Este miedo a sentirme grande me lo enseñaron ustedes,

yo nunca naci sintiéndome asi,

nunca me sentí comoda sintiéndome impotente,

y realmente jamás lo fui, hice todo lo que pude con unas manos pequeñas,

hice cosas mas dignas de las que ustedes hicieron a una edad donde vivir me dolia,

no tengo nada de lo que avergonzarme ni culparme,

mi cuerpo y mi mente necesitan descansar de esta guerra infantil,

y volverse gigante. 






Pequeño

 Siempre existió dentro 

imperceptible, sordo, indoloro (o eso parecía).

Siempre silenciado, como un arma,

como una verdad que debe ser ocultada,

como las cosas que no deberían ser dichas,

¿pero quien elige que cosas no enunciar?

aprendí que solo vos. 

Siempre presente y al mismo tiempo,

oculto en la oscuridad,

nadie mas podía saberlo,

solo yo. 

Quizás el villano siempre fui yo. 

¿Quién no se escucharía a si mismo?

¿Quién se arrancaría sus propios oídos?

¿Quién preferiría el mutismo antes que evidenciar la existencia de su propia voz?

Solo yo.

El miedo paraliza tanto, que es capaz de convertirte en algo que no sos,

no llegas a ser alguien, algo, desconocido, imperturbable, 

como si no hubiera nacido sintiéndolo todo.

Entonces me siento pequeña,

me siento sorda, me siento muda, no entiendo realmente lo que siento,

porque es tan pequeño, que no lo distingo, es tan pequeño que podría extinguirse de un soplo,

como un fuego inofensivo.

En ese mundo que no comprendía, repleto de situaciones paralizantes,

incomprensibles, mortificantes,

decidí empequeñecer, porque existir en las alturas era peligroso,

alzar mi voz era peligroso,

sentir era peligroso,

odiarlos era extremadamente peligroso y amarlos lo era aun mas, 

la culpa recaía siempre en mi aunque el dedo que me apuntaba no era mío, 

era el tuyo. 

Y yo te amaba tanto. 

Realmente te crei todo el tiempo, te aprecie, te cuide, 

perturbe mi bienestar solo para que nunca fueras vos la que saliera herida.

Y aun asi jamás me protegiste. 

Aun aunque me comportaba como una gigante, me seguia sintiendo pequeña, porque lo era,

porque vos me hacias sentir insuficiente, 

porque vos no supiste protegerme,

ni protegerte, 

ni amarme correctamente.

Porque los únicos que eran pequeños siendo gigantes, eran ustedes,

pero la culpa siempre fue y seguirá siendo mía,

y mientras cuenten y vivan mi historia desde su ego,

jamás voy a poder respetar mi propia historia,

jamás voy a poder contarla con mi propia voz,

con esa voz que nunca quisiste que sea escuchada,

con esa voz que temes tanto escuchar porque sabes lo que va a decirte,

porque me decepcionaste. 

Mientras la escena en el comedor de casa se repita en mi mente una y otra vez,

una y otra vez, esa tarde donde no me hirieron gravemente porque me moví a tiempo,

donde me sentí totalmente despreciada,

donde sentí que me odiaban al punto de desear matarme,

mientras ninguno de ustedes recuerde ese día,

yo seguire sintiéndome solamente asi, pequeña. 

Y eso es todo lo que soy.