Siempre existió dentro
imperceptible, sordo, indoloro (o eso parecía).
Siempre silenciado, como un arma,
como una verdad que debe ser ocultada,
como las cosas que no deberían ser dichas,
¿pero quien elige que cosas no enunciar?
aprendí que solo vos.
Siempre presente y al mismo tiempo,
oculto en la oscuridad,
nadie mas podía saberlo,
solo yo.
Quizás el villano siempre fui yo.
¿Quién no se escucharía a si mismo?
¿Quién se arrancaría sus propios oídos?
¿Quién preferiría el mutismo antes que evidenciar la existencia de su propia voz?
Solo yo.
El miedo paraliza tanto, que es capaz de convertirte en algo que no sos,
no llegas a ser alguien, algo, desconocido, imperturbable,
como si no hubiera nacido sintiéndolo todo.
Entonces me siento pequeña,
me siento sorda, me siento muda, no entiendo realmente lo que siento,
porque es tan pequeño, que no lo distingo, es tan pequeño que podría extinguirse de un soplo,
como un fuego inofensivo.
En ese mundo que no comprendía, repleto de situaciones paralizantes,
incomprensibles, mortificantes,
decidí empequeñecer, porque existir en las alturas era peligroso,
alzar mi voz era peligroso,
sentir era peligroso,
odiarlos era extremadamente peligroso y amarlos lo era aun mas,
la culpa recaía siempre en mi aunque el dedo que me apuntaba no era mío,
era el tuyo.
Y yo te amaba tanto.
Realmente te crei todo el tiempo, te aprecie, te cuide,
perturbe mi bienestar solo para que nunca fueras vos la que saliera herida.
Y aun asi jamás me protegiste.
Aun aunque me comportaba como una gigante, me seguia sintiendo pequeña, porque lo era,
porque vos me hacias sentir insuficiente,
porque vos no supiste protegerme,
ni protegerte,
ni amarme correctamente.
Porque los únicos que eran pequeños siendo gigantes, eran ustedes,
pero la culpa siempre fue y seguirá siendo mía,
y mientras cuenten y vivan mi historia desde su ego,
jamás voy a poder respetar mi propia historia,
jamás voy a poder contarla con mi propia voz,
con esa voz que nunca quisiste que sea escuchada,
con esa voz que temes tanto escuchar porque sabes lo que va a decirte,
porque me decepcionaste.
Mientras la escena en el comedor de casa se repita en mi mente una y otra vez,
una y otra vez, esa tarde donde no me hirieron gravemente porque me moví a tiempo,
donde me sentí totalmente despreciada,
donde sentí que me odiaban al punto de desear matarme,
mientras ninguno de ustedes recuerde ese día,
yo seguire sintiéndome solamente asi, pequeña.
Y eso es todo lo que soy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario