La incapacidad de decir las cosas broto.
Como un loco que recurre al único plan restante que le había faltado por intentar, recurro yo a escribirte cartas, como si fueras ya un recuerdo lejano, como si todavia no te amara desde el fondo de mi pecho. Es gracioso y al mismo tiempo trágico, que tanto deseo se me haya quedado atorado en la garganta, sin decir, sin hablar, sin dejar que nada de lo que me pasa termine en tus manos. Parece ser que la comida ya no es bienvenida en mi estomago, la garganta la siento llena, rebosante de dolor y de una sensación que me asquea terriblemente, no puedo comer, no puedo hablar, no puedo vomitar.
Saber que se va a terminar solo me hace imitarme, pensarte, llevarte conmigo a todos lados pero ahora, mas chiquito, ahora sos mas diminuto hasta el punto donde entras en mis bolsillos, ahora parece como si no estuviera todavia agarrándome de uñas a dientes a vos, pero lo estoy, aunque trato de soltarte en cada paso nuevo que doy.
Cada vez que el sol me cubre, cada vez que una canción nueva se reproduce, cada vez que escribo para no tener que decirte todo lo que siento ahora, asi es como yo me alejo, asi es como me acerco cada vez mas a mi misma.





